Un joven que había estado recorriendo los alrededores de una taberna; al ingresar a ella, se detuvo por un momento mirando un mendigo que le estiro la mano, luego de un solo puñetazo le hinchó los ojos, y con otro puñetazo le quebró los dientes, lo cogió por el cuello y le sacudió la cabeza contra la pared, lanzó al mendigo al piso y lo golpeó con fuerza en su espalda dándole puntapiés. Agarrando un palo le dio golpes dejándolo tendido en el suelo, de repente el mendigo se levanta mirándolo fijamente generando en el joven sorpresa; inmediatamente reaccionó y empezó a golpearlo como él lo había hecho.
El hombre en el suelo le indicó que ya era suficiente y levantándose le explicó que eran iguales, por eso decidió compartir su dinero con él, no sin antes advertirle que esta misma teoría la aplicara a todos sus colegas cuando estos le pidieran limosna, el mendigo le prometió que así sería.
miércoles, 11 de noviembre de 2009
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